El prof. Alejandro Saggín presentó “SIGO”, libro de su autoría. El dr. Raúl Teyssedou escribió el prólogo de la obra literaria. Domingo 27.9.26.

El profesor Alejandro Saggín presentó su primer obra literaria. Lo hizo en la tarde del último domingo de setiembre, en el auditorio de COSP, acompañado por amigos, familiares y público en general.
Raúl Teyssedou docente universitario, psicoanalista, dr. en Psicología Clínica, escribió el prólogo y estuvo junto al autor en la presentación.
El también escritor hizo la crítica de la obra con una narración “la presencia del otro nos introduce la flecha del tiempo en nuestra carne: el verbo se hace carne. La carne es incorporada por el tiempo y con ello la inevitable ponsoña de la angustia que nos constituye en humanos. No es lo mismo la presión que la angustia, no es lo mismo temor que angustia. Un animal puede tener miedo, pero angustia es otra cosa. La angustia es reconocerse finito, pasajero, transitorio en la tierra. Pero también por el otro cambiamos nuestra manera de reír. Antes nos reíamos labialmente y a los 6 u 8 meses nos empezamos a reír con los ojitos. Las mamás dicen: «se le está volviendo chinito». Los pediatras le llaman la sonrisa social. Ríe el niño, reíamos cuando teníamos 6 meses u 8 meses porque el otro aparecía, así como cuando el otro se ausentaba nosotros llorábamos. Porque deseamos la presencia del otro nos aferramos a él, lo acariciamos y así aprenderemos a amar”.
No se equivocaba entonces el poeta uruguayo Mario Benedetti cuando decía: «Gracias a los otros por dejarme ser yo». No lo olvidemos. Y de esto nos habla Alejandro en su libro. Interpela al lector como un otro. Nos pone frente a un espejo y quizás a mucho le llegue a incomodar, porque no siempre uno se ve en el espejo como se quiere ver. Quizás el libro de Alejandro incomode a más de uno, porque en sus letras no da lugar a los espejismos narcisísticos. No dudo entonces en afirmar que el libro de Alejandro es un libro anti narcisista. Por lo tanto, narcisistas, absténganse de leerlo… porque los va a incomodar…
Y siguió “Era tan bello y completo Narciso que una tarde, un día en el bosque, se le entregó al amor Eco. Pero ¿cómo la podía amar Narciso a Eco si a él no le faltaba cosa alguna? ¡Si tenía todo! Para amar se necesita que algo le falte. Recuérdenlo…
La cuestión es que Narciso la rechazó a Eco y Eco, frente a ese desaire, se suicidó. Pero para desgracia de Narciso, Eco era hija de Zeus, el padre de los dioses griegos. Y entonces Zeus le preparó una venganza y le hizo sentir a Narciso sed. La leyenda dice sed. Hay tanta sed en el mundo: prefiero la del agua, otros prefieren la del dinero, otros prefieren la del poder, otros prefieren la del saber. Lo cierto es que Narciso, según la leyenda, bajó a la fuente a saciar su sed y vio su bello rostro en el espejo del agua y se abalanzó, se abrazó y murió ahogado. Otra versión dice que Narciso, por no romper la imagen de su bello rostro en el espejo del agua, se murió de sed”. Con este relato, Raúl Teyssedou, Teysse, como lo llaman los más cercanos, escritor, autor de “Historias Clínicas”, dejó presentada la obra.
Después, fue el turno del autor. Alejandro Saggín es Farmacéutico, profesor de Física y lic. en Química. Pero atraviesa desde hace un tiempo, una enfermedad que se animó a enfrentar desde la literatura. Ante un centenar de personas, se animó a abrir su corazón y hablar…
“El libro se gesta, se podría decir que durante este año, a raíz de frases cortas que escribía a diario, emociones, dolores que le escribía. El parkinson que padezco es un parkinson rígido, casualmente el mismo que tenía el Indio Solari, por eso era mi referente… su muerte me marcó, era como tener un amigo que transitaba este mismo camino, a veces los dolores suelen ser realmente atroces. Escribí bastante y cuando vi que tenía esos papelitos, que podían unirse y hacer una historia, ahí nació Sigo”.